Anthony Ocaña Trío online concert
[24 de julio, 2012]
leer más

Improviso 4
[04 de julio, 2012]
leer más

Nuevos videos
[26 de Junio, 2012]
leer más

Anthony Ocaña en Programa de Mano
[19 de Junio, 2012]
leer más

Dramaturgia
[16 de Junio, 2012]
leer más

Nuevo Blog
[03 de Junio, 2012]
leer más

Nuevo Cartel de Concierto
[03 de Junio, 2012]
leer más

Anthony Ocaña Trío en "La noche en vela"
[14 de Abril, 2012]
leer más

En el Ojo Critico de Radio Nacional de España
[10 de Abril, 2012]
leer más

Anthony Ocaña en Besos y Abrazos con Raquel y José
[03 de Abril, 2012]
leer más

Escrito sobre Anthony Ocaña en Latin Art Museum
18 de Marzo, 2008
Queridos amigos
Es un placer compartir con todos ustedes el siguiente escrito del pintor dominicano Fernando Ureña Rib, sobre la música de Anthony y publicado en el Latin Art Museum, un magnífico portal de arte latinoamericana.



INTENSA EXPLORACIÓN EN LA MÚSICA DE ANTHONY OCAÑA

Son las seis de la tarde. Es Madrid y estoy en agradable compañía, en casa del pintor dominicano Alonso Cuevas y de Conchi, su mujer. Aparece el joven compositor y guitarrista Anthony Ocaña. No hacemos otra cosa que hablar de la formidable oferta cultural de la ciudad. Luego, discretamente, Anthony extiende su mano sobre la mesa y me dice: Quiero que oigas esto.  Me explica que se trata de un disco digital con sus composiciones, en las que participan nada menos que Guarionex Aquino y Maridalia Hernández, entre otros.

No es posible oír la música de Anthony Ocaña sin remontarse o sumergirse en los diversos planos de la existencia.  Planos que en sus composiciones dejan de ser paralelos y se traslapan, crecen, se funden, nos envuelven  y conducen lo mismo a la selva ancestral, a las profundidades de la mar oceánica o a la metrópolis trepidante. No nos perdemos nunca. Anthony se ocupa de guiarnos, de ir dejando aquí y allá las señales; las referencias musicales que apuntan hacia las nuevas coordenadas.

La música de Anthony Ocaña es siempre un viaje. La narración de un viaje. Una experiencia sensorial que surge de una vida interior muy rica, plena de anhelos y nostalgias. Y sobre todo,  de descubrimientos. Ese viaje puede ser a parajes sagrados, a un templo desconocido, o al tiempo en que aquellos antiguos juglares divertían tanto a las cortes y sus cortesanos, como a los lugareños de donde ellos mismos se nutrían de folclor fresco y de vida.

La magia de sus composiciones consiste en atrapar en una misma red el pasado y el futuro. Sonidos olvidados son rescatados en el volátil espíritu de su música.  Por los dedos virtuosos transita una inquietante alegría, una energía esencial y poderosa, similar y distinta a la que transcurre por las ramas de un árbol, por sus cofias, por sus ápices.

No pensamos nunca en la sabiduría, en el plan auspicioso, que habita en la semilla, en el brote primaveral.  Así mismo, de la sabia yema de los dedos de Ocaña se desprenden y vuelan armonías, diálogos íntimos, suspiros. Es posible sentir la mirada anhelante de una joven en la ventana o absolver los humores salinos y el navegar solitario de un marinero. Anthony Ocaña se deja guiar y nos guía con su música a través de los sentidos asombrados.

De tan solo oír estas impresionantes composiciones musicales puedo decir que Anthony Ocaña utiliza una narrativa musical inusitada, no basada en la simple repetición de una frase melódica, sino en la fluida creación de un río inagotable que se nutre de los finísimos dedos de la lluvia y que no ve fronteras en la viva y frondosa diversidad de la tierra.
                                           

                                                                                                         FERNANDO UREÑA RIB